Otro año más, 128 chavales de Caspe y comarca y unos 30 monitores, partíamos hacia "nuestro" valle de Pineta. Allí, este año, íbamos a vivir en la Historia de Aragón (La Nuestra), historia que comenzó en aquellas montañas y se extendió a incontables territorios.
Fuimos convocados por el “Comando Almogávar” que con una estética algo cambiada para la ocasión pero con su habitual “desparpajo” nos “exigían” en uno de sus “copublicados” la asistencia al campamento… ¡Buena nuei ... Entalto Aragón!
Ya de camino pasamos por la fortaleza de Loarre donde nos esperaba Ramiro I, nuestro primer rey, y nos distribuyó en pequeñas mesnadas dirigidas por los hombres y mujeres de su confianza, visitamos su casa y seguimos viaje.
Por la noche “nosotros que somos tanto como él y juntos más que él” le juramos fidelidad “con tal de que nos guardase nuestros fueros y libertades y SI NON, NON”.
Le siguió Sancho Ramirez que murió a las murallas de Wasqa (Huesca) y a éste su hijo Pedro I al que los de Primaria ayudaron por fin a conquistarla. Luego los de Secundaria rindieron Saraqustah (Zaragoza) al grito de: “¡Deus lo bol!” bajo el mandato de Alfonsé Iel batallador y su flamante corcel bocaseca.
También tuvimos en nuestras manos el Santo Grial y colaboramos con los freires Templarios para resguardar su secreto.
Más tarde, Ramiro IIel monje casó a su “hijica” la Petronila con Ramón Berenguer IV uniendo el condado de Barcelona a la Corona de Aragón.
Entre tanto, trabajamos el arte mudéjar con "aquellos a los que estaba permitido quedarse" tras la reconquista cristiana a las taifas musulmanas.
También se convocaron Cortes para evaluar el devenir del reino y el Justicia de Aragón tuvo que mediar entre la voluntad del pueblo y la del soberano.
Tras duras pruebas nos convertimos en fieros y aguerridos almogávares, mercenarios que al servicio de Jaime II convertimos el Mediterráneo en el "Mare Nostrum" pues nuestros fueron: Valencia, Mallorca, Montpelier, Cerdeña, Sicilia y hasta Atenas y Neopatria. – “¡Dispierta Fierro!”
También hicimos una dura expedición por el entorno, confitamos fresas silvestres y buscamos sin éxito las huellas del Onso pardo.
Y he aquí que nuestro potente reino cayó -como todos lo hacen- en una profunda crisis al morir nuestro rey MartínIel humano sin descendencia al trono. Menudo “bollo” se montó con tantos interesados en ocuparlo -seis fueron los candidatos- pero triunfó la razón y mediante “un Compromiso muy acertado” debatimos todos, junto a los nueve compromisarios, para al final elegir a Don Fernando I, el de Antequera, al que coronamos con el visto bueno del Papa Luna (Benedicto XIII).
Y recompuesta la dinastía, su nieto, el también Fernando, va y se casa con Isabel (la castellana), ¡Nos vamos de boda: menuda juerga!... y sin saber aún lo que hacían consiguieron que al unirse Aragón y Castilla apareciera otro concepto y otra nación: la actual España, campeona del mundo… pero eso es otra historia.
Y ya es 23 de Julio, recogemos y nos vamos… Hasta el año que viene… Si Dios nuestro Señor, quiere.